VISTA DE NÉSTOR PERLONGHER

SOBRE EL AMAZONAS

 

 

Lo primero que veo son dos cuerpos: sin lágrima ni arruga, dice el miché, el gato, el de la voz barrosa. El que deja la luz se viste con su sombra y echa a andar tras la infancia. Un madrastral de tiempo, pensaría Mme. S. Un macho ebrio de goznes, de tequilas mustio, dice. Recupera una escudilla de agua aérea, una flauta de bronce y, del humo de su antorcha, las volutas de los antepasados. Ya lejos del altar en que se ofrece, menor y amanerado, cual lobezno lascivo, toma el polvo que le diera su padre el día que falleció su abuelo y abandona la patria (los mesones, casitas y mansiones) de los hombres (los jadeos, morreos y devaneos) adultos: su descendencia torva: los polvos para el asma, pero polvos al fin; un chorro deceniza rancia, raso sobre la losa, rosa pálida (látex). Lo primero es el goce: cuando no está en las manos, hace que estalle el ojo. Cuerpo cerrado a la grafía. Orto franco al desliz. Ciclo de opilaciones y velámenes. Lo primero que vi por los cierres abiertos del enorme Amazonas: los valles de la misa, los alvéolos de eso que por ser misa hubo de echarle azogue. Burbuja que me deja, que vuelve a su retiro si vacilan los cirios sin luz de la ayahuasca. Si también enfermara la olorosa fragilidad del alcanfor, no pensaría estas cosas. No hay sangrante piedad en este hablar tardío. Y sin empacho dígale al que pasa que Riga es apenas el nombre que se le puede dar a la ilusión. Mi nueva patria es la del Santo Daime: el mar (tatuaje y tajo) que corre adentro de mis ojos va cayendo a miradas, maullidos, a golpes de mentira y sal estéril. Pasa una sombra por la cascada artificial del desarraigo. Es el antifonista. Cuerpo (hule) donde el deseo se hace salpicadura. Adolescente a quien yo penetré como si fuera un río. Barro que nunca vi, porque me asfixia. Sueños de tinta y voz que dejan lo preciso de esta ausencia. A pesar de que flotan en el fango, esta es nuestra respuesta: no hay cadáveres. El goce es la liturgia sin sentido, preparándonos para una duradera inmersión.