Autor

 

 

¿Cómo se guarda al ser de lo que viene?

¿Qué amuleto invocar para que el rayo,

sumergido el marfil en carne adicta,

no acolmille en el alma?

¿Cuándo soltar el ancla, la ropa, los amarres

y atarse bien al mástil,

cierto de que la cárcel elegida

será espacio del canto, hilo donde los pájaros

son granadas de pluma,

notas no extintas después de la batalla?

 

Inocente barbarie de tus muslos,

hendidura, humedad, tacto sin máscara,

besos que cortan como navajas nuevas,

trenzadas en andén adolescente.

 

¿Cómo se guarda este minuto

en que los dos son uno,

invencible animal de piel sedeña,

vida desbarrancada

que sabe que la muerte

son seis letras sin nombre,

alfabeto sin cliente, laberinto

donde perderse es ser para la vida?