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EMPLEADA BANCARIA

 

La sacerdotisa del dinero,

que en la baraja de la lujuria

está entre dos columnas de Wall Street,

sostiene en su fragante regazo

una esmeraldina cuenta de cheques.

             Oficia todos los días,

de lunes a viernes

y de nueve de la mañana a tres de la tarde,

salvo días festivos.

El lunes, santo de las monedas de plata,

de la divina Onza Troy, virgen y mártir,

oficia con blazer blanco.

Sus hábitos se repiten cada semana,

según marca el santoral del dinero.

             Como sacerdotisa que es

cuida bien los objetos del culto:

sus dientes reciben continuas abluciones

gracias a las cuales mantiene su sonrisa,

su expresión amable, dulce, descarada.

               La sacerdotisa del dinero

tiene su templo cerca de mi casa,

un templo lleno de luz y de plantas

y de sacras computadoras.

 

Becerro de Oro,

Dios acuñado,

ídolo de la ese y su vertical,

quién fuera tu feligrés

para morder ese pan de comunión,

degustar el vino que guarda

el cáliz numismático de tu sacerdotisa.